domingo, 28 de noviembre de 2010

Atado, luego libre.

Arrancaba mis uñas de abajo hacia arriba, primero las de la smanos, pues las de los pies son ma sdolorosas, al parecer esytan mas pegadas a la carne, etnonces, agarre el alicate y empecé , una por una, grito tras grito, grietas y sangre, tenia que ser asi, era de la unica forma que podria sanar mi dolor mental, logrando acoplarlo a mi dolor fisico podria encontrar la paz espiritual y vovler de nuevo a casa.

Las uñas decoraban ahora el piso, mi mente no dejaba de maquinar me tenía asfixiado, molesto, me dolía el alma, me paré con dificultad y caminé hacia al baño y ahí frente al espejo seguieron los dientes cada vez necesitaba más descargas; los nervios de la boca me hacían tiritar. una vez terminé con los dientes seguí con mis dedos, uno a uno debian caer como todo lo anterior, dolor por dolor, era como si el recuerdo que me agobiaba disfrutara viendome decaer y sufrir, asi que pensé darle una porcion brutal de su extasis, decidi tomar el revolver y poner un tiro no del todo certero, tenia ke quedar por vida almenos por 5 minutos para poder saborear la cuspide del orgasmo de este trance fisico-mental.

la falta de sangre me hacía temblar, mis ojos estaban cansados, mis pupilas dilatadas, mi corazón acelerado; en el piso una obra de arte de color carmín se formaba, sólo tenía 3 dedos que sostenían un revolver manchado; vomité todo mi dolor formado en una masa acuosa amarillenta que dió más tonalidad al azulejo que resistía el peso de este cuerpo muerto , Fue entonces como vino a mi la retrospeccion de mi vida, de todos mis dias, pude ver como escupia en mi alma, como descarnaba mi cuerpo dia tras dia sin darme cuenta, el suicidio ma slento uque peuda existir en la humanidad, el del consumo, licor, drogas, venenos, todo lo que pudiese alterar mi rendimiento hormonal, emocional y creativo, siempre fuí un adicto, bohemio, perdido peor con muchas ideas para explotar, aunque era misero y jamas vi la luz dle triunfo como artista, como simepre quice serlo,practicamente alusiné con todo el recuerdo de mi cochina vida, y cuando volví para el ultimo suspiro a mi presente  estaa sobre el suelo revolcado en mi sangre, en mi sufrimiento fisico y para mayor desgracia, aun con vida, los paramedicos ya estaban auxiliandome peor se habian olvidad retirar el revolverde mis unicos 3 dedos, la posicion despues del disparo que atravesó mi cuello saliendo casi a la altura d ela cien era el revolver al lado de mi cintura, precisamente a unos 5 centimetros, empece a llorar freneticamente y no dude en hacer sonar los otros 14 tiros rompiendome desde mis costillas hasta el pecho, los tiros atravesaron todo mi vientre en diagnal y salieron por mi pecho, fue entonces como la imagen de mi adiccion por fin se desvaneció y pude ser libre del infierno al  que estaba atado.


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