Es por tanto esperar
que no consigo sanar
viendo el tiempo correr
y afanando la tempestad.
Jugando con veneno
a perturbar la sangre
e intoxicado hasta el fondo
la voluntad se deshace,
en desplantes e intolerancia
la ira viene y se relame,
es el zarandeo sanguíneo
que ruge sin piedad,
desgarrando la voluntad
y torturando mi paz.
Por eso y por mucho mas
elegí olvidar como amar,
y a nadie pretendo culpar
pues soñé con tropezar.
Bebo del impulso,
curo y me someto
olvidando que hay futuro;
recuerdo que vuelve pronto.
Madre inconsciente
de mentes inertes,
sabio paciente
de la muerte inminente.
Abro mi alma tratando de escapar
por aquella luz tenue
pero de mis venas no consigo escapar.