lunes, 29 de noviembre de 2010

Fúnebre

Huele a gusanos y  formol
el recuerdo frio del porque,
humedad siniestra del ayer
clama paz en el cajón,
este estrecho y sucio rincón
al que me enviaron a vivir.
Solía ser de madera comoda,
mientras no volviera al funeral:
estaban todos y su fe,
para algunos fué normal,
para otros mas  fatal
sinembargo ya se fue
un siervo, un hombre mas
que ahora les resulto banal.
Si me dejaran de  punzar,
si consiguiera olvidar
y no percibir mas allá
donde olvidaron que existí,
donde alguna vez vivi
donde no existia mas,
Pero no consigo despegar
me asfixia el hueso y su olor;
se convierte en el compás
de esta pena  al recordar.

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