El odio es fruto de la carne
embestida por la necesidad
adversa al comunmente correr
del amor en la humanidad.
Es vida en otro mundo
de frio y de pecado,
del juicio irreverente
a las reglas existentes,
hay hondas punzadas
producto del reflejo
de la carne sin tormento
ausente del desprecio
Suelen ser violentos
y a veces silenciosos
los pozos del consciente
que nutren a la carne,
y ahi,lleno de extasis
nace el subconsciente
con morbidez inherente
a todo acto de paz.
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