Muy temprano aprendió
que el autocreer era utopico
y lo conocido desaprendió
en aquel tortuoso progreso.
Solía evolucionar su vida
aun en medio de los muros
esculpidos por la ironia
tragica de esas anecdotas
escritas con pura deshonra,
trazadas por la mordida
de madurez en fabulas
que rigen su desconfianza,
forjado asi en el dolor,
producto de esa evaluación
de conflictos suyos y ajenos,
juzga y se unta de infección.
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