soy un misionero de mi propio evangelio, escribí con truenos mis más sinceros tormentos, soy alcoholico y hereje de tiempo completo: cuando siento que la sangre se roba mis alientos, cuando tu sientes que orar es tu sacramento, vomitar es el mio como el sabado tu apocalipsis, yo a la rutina la escupo con elipsis. pero sería un mentiroso si no reconociera que el mismo trago,la misma avenida, los mismos humos y el mismo coño no me aburrieran, soy un infiel que busca el premio dialogando con la fidelidad en una cama de sabanas blancas y rojas manchas, cansada de soportar fricciones aun cuando es el dia aquel de cada mes, parece que no pero los santos tambien se toman tragos, tambien,su clero escupe esperma, sus aureolas van cubiertas de humo y embriagadas por la seduccion de la lujuria; esa niña que se presenta inocente ante mi mente, viva y cautivadora ante mis sensaciones, esta siempre latente ante el mendigo mas evidente de este mi campo sin mente, un cuerpo demente que vagará por siempre de la mano de otros vientres, de otras partes y de nuevos aires. No se,creo que este barco no sucumbe ante miedos y presiones de un mundo vacio, frio y destructivo con ese puto amigo imaginario masivo, no culpes a esta repulsion por sentir lo que siente, indaga a mi razon por lo que ella halla, por lo que encuentra, conclusiones del ayer, del ahor ay del mañana me subrayan que hay caminos adyacentes con libertades contraproducentes pero sin ataduras y si con placenteras vanalidades.
escucho, vomito,indago, creo y aprendo
a salir del fondo desde mis fuegos
autodidactas, desde que el mundo parió
nuevos automatas.
desde que el verbo camina en otras sendas
yo indago la vida y la arrastro con mis alas
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