El puerto de sus entrañas
fué testigo del sindrome
bendecido por blasfemia,
aun cuando ardió en llamas
el crujir de sus campanas:
habló en gospel pederasta.
Luego cantó el fuego
y los rezos escupieron,
danzaron flama y cuerpo
y en esperma se fundieron.
En carmín lloró el reflejo
de sus símbolos ardiendo.
(coro)
blasfemando en el portal divino;
cuenta de cobro al retroceso
que siervos hizo primitivos
a los hombres en su progreso.
La luz fué consciente de su pecado
y se hizo ausente para quedar empatados.
(coro)
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